El Partido X, democracia en directo

El Partido X, democracia en directo

La soberanía de las naciones democráticas reside en el pueblo, del que emanan los poderes del Estado. Por tanto, la democracia ideal sería aquella en la que todo el pueblo participase directa y recurrentemente en las decisiones que atañan a su soberanía.

Cuando las decisiones de los representantes del pueblo se alejan de la voluntad del mismo, y las consecuencias negativas de estas decisiones se ciernen sobre la población, se despierta una conciencia colectiva reivindicativa.

En España hemos visto trazos de esa conciencia colectiva en los movimientos del 15-M y del 25-S, expresiones grupales de indignación ciudadana frente a las imposiciones de un sistema que ha generado graves perjuicios socioeconómicos.

Las protestas populares son un fenómeno recurrente en la historia, pero hoy se dan simultáneamente con un canal llamado a ser perfecto catalizador de la voluntad colectiva: Internet.

El potencial de la Red como ámbito para organizar grandes colectividades de personas no tiene parangón. A través de este medio la ciudadanía puede no sólo plasmar su voluntad (de voto, por ejemplo) sin limitación espacial, sino también intercambiar conocimiento y opinión de forma sistematizada.

Así, en el actual contexto de desarrollo tecnológico ya no tiene sentido una democracia representativa y opaca, en la que unos delegados del pueblo administren los poderes públicos y la información sobre su gestión. Internet, en potencia, es un parlamento permanente de millones de personas.

En ese escenario, a principios de 2013 ha irrumpido en la escena socio-política española el Partido X, Partido del Futuro. Proponen que los ciudadanos tengan control sobre lo que se legisla y se ejecuta. Y para ello plantean cuatro mecanismos: Referéndums, Wikigobierno (participación del pueblo para elaborar y gestionar los asuntos comunes mediante wikis editables de Internet), Derecho a voto real y permanente, y Transparencia.

Esta propuesta política no es un hecho aislado, sino que se enmarca en una incipiente tendencia mundial.

Better Iceland y Better Reykjavic son dos plataformas islandesas de democracia participativa y wikigobierno. Han sido canal para impulsar los ejemplares procesos de cambio en Islandia. A través de ellas han trascendido ideas, debates y decisiones ciudadanas recogidas luego en el programa electoral del Best Party, gobierno de Reikiavik.

Suiza es el referente de aplicación de mecanismos de democracia directa; es, de facto, una democracia semidirecta. Los ciudadanos tienen la potestad de vetar las leyes que emanan del parlamento. En dos cantones, Appenzell Rodas Interiores y Glaris, se aplica una democracia directa al modo de las antiguas polis griegas: la Landgemeinde.  El pueblo se reúne en un gran espacio público una vez al año para aprobar leyes, presupuestos y reformas constitucionales.

También referente avanzado al respecto es Brasil con el Marco Civil de Internet. Este marco consiste en que el gobierno publica un borrador sobre el cual los ciudadanos aportan sus enmiendas para generar una legislación consensuada.

En el mismo país tiene lugar el Gabinete Digital del estado de Rio Grande do Sul. Es un programa de participación digital y física mediante el cual el pueblo propone cambios en las políticas públicas. Además, es vehículo de consultas sobre temas generales. La ciudadanía realiza propuestas y prioriza las mejores, que después el gobierno implementa.

En Italia se ha puesto en marcha el movimiento 5 Stelle, partido político italiano cuyo eslogan es “libre asociación de ciudadanos”. Aboga por la democracia directa, el libre acceso a Internet y condena abiertamente la corrupción.

Cabe destacar también las plataformas online de activismo, como Change.org, que aprovechan el potencial de conexión y manifestación de voluntades de Internet para propiciar el cambio desde el tejido ciudadano.

Platón enunció “Desentenderse de la política es ser gobernado por hombres peores”.

Sufrimos en España tiempos de descontento por la actuación general de la clase política y su toma de decisiones, que si son las necesarias no son explicadas con transparencia ni son coherentes con la realidad  que vivimos la mayoría.

La clase gobernarte se entiende legitimada al ser elegida cada 4 años. Con un sistema electoral como el actual su responsabilidad ante la ciudadanía se resume a alternar los mismos personajes de uno u otro de los partidos en el poder. Es sumamente difícil a un grupo llegar a representar a la ciudadanía por la vía convencional establecida y sin existir listas abiertas de elección.

Reiteradamente el ciudadano pide algo más a la clase política porque la situación exige más compromiso, más implicación y menos de lo mismo, lo que se ha estado haciendo desde la llegada de la democracia. La política ha sido tomada por una clase política que la entiende como negocio, cuando en buena lid el servicio a la polis por un ciudadano es una responsabilidad social y un honor.

“Sé el cambio que quieres ver en el mundo”, dijo Gandhi.

El cambio con Internet ha llegado y como todos los cambios precisará un proceso de asentamiento. Pero es la alternativa para que el ciudadano pueda realmente decidir lo que estime conveniente para su entorno.

La posibilidad de tomar decisiones directas por los interesados y llegar a su aplicación es el camino más eficiente y con menos posibilidad de manipulación.

Vivimos una coyuntura de la que no debemos abstraernos, ya que puede suponer quizá el mayor progreso social de la historia: el irrefrenable avance hacia una conciencia colectiva ejecutiva de la que debiera derivar una sociedad de colaboración, que responda mejor al bien común.

Sólo hace falta como individuos implicarnos más en nuestro devenir colectivo. Las vías para llevarlo a cabo se abren paso en diferentes ámbitos de influencia real, política y económica. To advance.